#MisiónPanamá: Por qué debemos proteger los manglares de Chiriquí en Panamá

PorRestor Communications

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Foto cortesía de la Fundación Pro Eco Azuero, Panamá

A lo largo de la costa del Pacífico de Panamá se encuentra uno de los ecosistemas de manglares más intactos de las Américas. Con una extensión de casi 80.000 hectáreas, los manglares de Chiriquí protegen a las comunidades de las tormentas, almacenan enormes cantidades de carbono y albergan una biodiversidad extraordinaria. Hoy en día, se enfrentan a una amenaza que podría alterar fundamentalmente el paisaje.

Un proyecto de desarrollo propuesto, el puerto de Puerto Barú, tiene la intención de dragar un canal de 100 metros de ancho y 11 metros de profundidad a través de estas aguas. Quienes lo apoyan argumentan que el puerto podría fortalecer el comercio regional y el desarrollo económico. Sin embargo, los críticos sostienen que los riesgos ambientales no se han evaluado adecuadamente.

Para comprender exactamente qué está en juego, Restor y el Programa de Clima y Paisaje Tropical llevaron a cabo una evaluación científica independiente en profundidad de la región. Los hallazgos revelan un ecosistema que se sitúa entre los paisajes de manglares más significativos desde el punto de vista ecológico de la Tierra.

Hogar de "gigantes del dosel" que alcanzan alturas de 50,9 metros

A nivel mundial, las alturas de los manglares que superan los 45 metros son increíblemente raras, y solo se encuentran en refugios aislados como Gabón o el río San Juan en Colombia. Estas alturas indican una "comunidad clímax" estable, un ecosistema maduro que ha permanecido inalterado durante décadas. In un mundo donde el 82% de los bosques están degradados actualmente, estos manglares representan el nivel más alto de integridad ecológica. Son un vestigio de cómo se ven los ecosistemas costeros cuando se les permite prosperar.


Una bóveda de carbono 

Los manglares de Chiriquí albergan una Reserva de Carbono de Todo el Ecosistema (TECS, por sus siglas en inglés) de 14,5 millones de toneladas. Esto representa el 24% de la reserva nacional de carbono azul de Panamá en un único sitio contiguo.

La preocupación de la investigación radica en el efecto de "bomba de carbono". Durante milenios, estos manglares han almacenado carbono orgánico en un lodo espeso y anaeróbico. Debido a que este suelo está saturado de agua y carece de oxígeno, la descomposición es casi inexistente. Sin embargo, el dragado de 9 millones de metros cúbicos de lecho marino expone esta turba antigua al oxígeno, lo que desencadena una liberación química masiva. Una vez liberado, este carbono no se puede restaurar simplemente plantando árboles en otro lugar. Representa la pérdida de una reserva de carbono que se ha acumulado a lo largo de siglos.

Un escudo verde de 17 millones de dólares

La naturaleza proporciona servicios que permanecen invisibles hasta que son destruidos. En Chiriquí, estos manglares sirven como un "escudo verde" para la ciudad de David, un centro metropolitano de 130.000 personas, y su aeropuerto internacional. Esta barrera es lo único que se interpone entre estos activos y las intensas tormentas estacionales que azotan la costa del Pacífico. Según el Índice de Riesgo Climático, la eliminación de esta barrera natural provocaría un asombroso aumento del 1.700% en los daños económicos regionales. Al mantener estos manglares, la región evita 17 millones de dólares en daños por inundaciones al año. 

Un bastión de biodiversidad en el top 10% mundial

Esta región es un motor biológico que alberga más especies de plantas y mamíferos que el 90% del planeta. Sorprendentemente, las 11 especies de árboles de manglar de Panamá se encuentran aquí en esta única ubicación, la mayor diversidad de las Américas. El área también está reconocida como un Área Importante para Tiburones y Rayas y es un Área Clave para la Biodiversidad (según la definición de la UICN), sirviendo como un criadero crítico para especies marinas amenazadas.


Las historias humanas detrás de los manglares

Restor colaboró con The Oxygen Project para documentar tres historias de personas que viven y trabajan en la región. A través de tres cortometrajes, pescadores locales, familias y miembros de la comunidad comparten lo que estos manglares significan para sus medios de vida y sus futuros.

Mira las historias aquí

Conclusión: Principio de precaución

La evidencia es abrumadora. La pregunta a la que se enfrenta Panamá es si un ecosistema de importancia mundial debe ser alterado antes de que se pueda demostrar su seguridad más allá de toda duda razonable. Las decisiones sobre el futuro de Puerto Barú se están tomando ahora. Una vez que comience el dragado, muchos de los cambios ecológicos podrían ser irreversibles. Este es un momento único en el que la atención pública aún tiene el potencial de influir en el resultado.

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El debate ya ha atraído la atención internacional, incluidas las preocupaciones de la UNESCO sobre los impactos potenciales en las áreas marinas protegidas cercanas. Ayúdanos a reunir 50.000 firmas para exigir una revisión independiente de los impactos ecológicos del proyecto antes de que se cause un daño irreversible: https://bit.ly/DefendTheMangroves  

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Restor es una organización suiza sin fines de lucro, con equivalencia 501(c)(3).

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